Cine
 Fecha:04/08/2011

Sueños de un Bandolero


Luis Bredow en Blackthorn
Por Ada Zapata Arriarán

Blackthorn
| Blackthorn

BLACKTHORN  se  estrena el11 de Agosto en la Cinemateca Boliviana en la ciudad de  la Paz y a nivel nacional en otras salas del país.

Esta novedad rodada en abril de 2010, genera gran expectativa en torno a las sorpresas que depara,  un cuasi film moral en condiciones adversas. Se dice que los paisajes bolivianos son espectaculares, rebeldes escenarios para resucitar  al bandolero, gravido del oeste que emprende  retorno, a través del olvido, en tierras bolivianas. El realizador  afirma que  Blackthorn no es una película de “estética fundacional, de cámaras lentas, o grandes contrapicados”, ofrece en cambio imágenes íntimas, subjetivas. La producción española fue dirigida por Mateo Gil, guionista de Agora y Abre los Ojos, y fue protagonizada por Sam Shepard encarnando  Butch Cassidy, seguida del español Eduardo Noriega, desapercibido en las ruedas de prensa bolivianas el año pasado,  actor de Abre los ojos, Che Guevara y Plata quemada. También se encuentra  el inglés Stephen Rea  de Entrevista con el Vampiro, y la interesante Magaly Solier; junto a los bolivianos Cristian Mercado de Contracorriente, y Luis Bredow  de Che Guerrilla. 

En una escena de la película,  Bredow es un médico que recibe al pistolero  herido, y  va a buscar al detective que persigue al bandido, llevándolo a la clínica.  El film  es un fantasma para nosotros, pero afortunadamente tuvimos  ocasión de conversar algunos meses antes de la proyección, con el actor, revelando algunas opiniones sobre la calidad del nuevo cine que abre las puertas a la industria cinematográfica boliviana.

¿Tratándose de una coproducción española háblanos del encuentro del equipo extranjero  con  el equipo y los actores bolivianos?
Luis Bredow (L.B): Sobre todo es una película hecha con gran cantidad de gente boliviana en el equipo de arte, en iluminación,  de cámara, en  locación, en toda la producción. Creo que es una película grande.  Que está empezándose a demostrar que Bolivia se ha vuelto un centro de producción de cine de películas grandes, o medianas digamos. Porque hay capacidad, se ha ido desarrollando de a poco esta capacidad. Los técnicos, los gafes los electricistas, la gente que hace arte han ido desarrollando este oficio y están a la altura del trabajo profesional de cualquier otro grupo.  Entonces Bolivia es interesante por sus locaciones por sus paisajes,  pero también por la calidad del equipo de gente que es capaz de hacer una película en Bolivia. Vienen por supuesto gente de afuera de las productoras, pero poco a poco se van dando cuenta que pueden delegar un montón de tareas y habilidades a los productores bolivianos. Alondra Films y Pegaso, son las dos empresas bolivianas que están consiguiendo traer productoras grandes de afuera y eso está abriendo un campo interesantísimo para el cine boliviano.  Es una relación de trabajo muy horizontal y rápida, se dan cuenta. Y después por  supuesto hay actores bolivianos que están haciendo el papel de extras o que están haciendo trabajos más importantes; creo que nosotros los actores estamos entrando de coletes a la capacidad que están desarrollando los técnicos de este cine,  y entonces dicen bueno… si ya estamos aquí, si ya estamos utilizando bolivianos, parece que no son tan burros, por qué no vamos a buscar  también actores para pequeños papeles.


¿Qué se siente estar abriendo el espacio para los actores bolivianos dentro de una industria mayor?
L.B: Alegra mucho, porque si bien nosotros en Bolivia no estamos llegando a poder producir nuestras propias películas,  con nuestros propios guiones completamente, estas películas nos van a ayudar a tener los contactos para poder proponer coproducciones. El cine y el teatro, todo es una cosa de relaciones y  de amistades, y mucha gente está teniendo amistades y capacidades de poder desarrollar cosas.

 

 


¿Cómo son los  actores de afuera vistos a través de un contacto más humano, ha habido oportunidad de estar  con ellos?
L.B: Sí, sobre todo con Stephen Rea,  porque Sam Shepard tenía una escena pero no tenia actuación, estaba en calidad de cadáver casi. Pero con Stephen Rea sí, y él es un actor de teatro, y por casualidad resulta que él ha trabajado con Becket, y yo sigo preparando un monólogo de Becket.  Nos hemos hecho rápidamente amigos, tenemos puntos en común, hablando del teatro y de Becket.  Es cierto que han tenido un trabajo duro estos actores extranjeros, Blackthorn ha sido una película muy exigente para la gente que ha tenido que estar en lugares muy fríos, muy  altos o calurosos; ha tenido que viajar mucho, ha sido una producción heroica.  Y también el compañerismo, hay un maravilloso ambiente muy simpático, he tenido la oportunidad de ver en el hotel  a Sam Shepard, ha agarrado la guitarra y ha cantado música del oeste,  Country Music,  y es lindo,  realmente gran músico, ese es su primer oficio (…) Noriega es un actor muy gentil, es otro de los artífices de esta producción, son tres compañeros de universidad, Noriega, Mateo Gil y el guionista Miguel Barros; son amigos  que han ido construyendo este proyecto y lo han puesto en marcha. Han preparado el guión, han ido a las productoras a conseguir el dinero, han contactado a los demás y han lanzado este proyecto, estos tres jóvenes madrileños.


¿Siendo  una película de paisajes, qué locaciones se han tomado en cuenta,  cuál ha sido el reto de filmar en estos lugares?
L.B: Bueno, hay escenas en los valles de Songo aquí cerca en los valles de yungas, hay Tupiza, hay Potosí como ciudad, han arreglado  la ciudad la han vuelto muy fotogénica, por supuesto. Esta el Salar, las zonas de Uyuni, son lugares locaciones muy hermosas. Generalmente lo westerns  se hacían en locaciones hermosas también en el oeste en Arizona, el  Gran Cañón, en Colorado, pues esta vez lo están haciendo en Bolivia. (….) Ha sido un reto la dureza  de las situaciones, trabajar en Pulacayo, hace un frio terrible, es una mina fantasma, es una ciudad fantasma, era muy interesante eso, y la valentía de los técnicos que han trabajado en situaciones difíciles, terribles,  mucho frio, mucho cansancio. A los actores siempre nos tratan mejor  con más cuidado de lo que se tratan a sí mismos,  los técnicos son crueles, son gente de aventura. Los españoles están impresionados, pero les gustaría que dejara de ser tan impresionante el frio, la altura… Quisieran ellos tener más confort, no es necesario tanto sufrimiento en otras partes, son muchas horas de espera para el actor, el noventa por ciento del tiempo el actor no hace nada, espera vestido maquillado.


¿Tu mayor desafío en la actuación de Blackthorn?
L.B: Creo que ha sido interesante actuar con Stephen Rea es un actor que conoce muy fuerte el cine, no se relaciona contigo en el escenario, se está relacionando con la cámara, casi no hay contacto entre los actores, eso es un poco chocante porque es doble soledad,  la cámara es la que nos une,  nos juntamos a través de la cámara, pero no hemos tenido la oportunidad de tener contacto de miradas, muy poco, eso ha sido novedoso, y para mí un poco rudo pero parece que así es como se hace, voy aprendiendo con ellos… Lo más interesante de lo del Che, en cambio, ha sido el viaje, conocer el lugar, ver como se hacía la película, las escenas han sido minúsculas.


¿Se ha dicho que esta nueva película  trasciende  tópicos del Western,  con  tomas intimistas retratando el interior de los personajes, te parece que es una película de autor?
L.B: Me imagino que sí, yo he hecho una escena de interiores y no he visto la película,  es lo que pasa cuando actúas, no ves la película hasta cuando aparece, no sabes lo que han hecho, eres un engranaje en la maquinaria…  he leído el guión,  es un lindo guión.  Yo creo que es una película de autor, no he visto nada de lo que filman, actúas filman, te dicen que está bien… No puedo contar la película, pero es un dilema moral, en el western es posible mostrar decisiones de hombres fuera de la ley, que no están aceptando el bien y el mal que la sociedad les pide, y están construyendo sus propios valores, y que tienen que tomar decisiones que son  a favor de su condición humana, la construcción de la ética aparece muy fuertemente. Decidir dónde está el bien cuando la ley no te da información, nadie te dice cual es la verdadera acción que  tienen que realizar, y eso es interesante. Y el western es un estilo que permite eso,  todas las historias de la gente fuera de la ley te dan esa oportunidad, la reconstrucción de nuevas éticas, y eso no es cliché.


¿Y la preparación de actor con el director Mateo Gil, ganador  dos premios Goya con el guión de Ágora y la dirección del corto Dime que Yo?
L.B: Esta vez he tenido la oportunidad de hacer ensayos con Mateo Gil, lo que generalmente no se hace. Generalmente,  o por lo menos en la que yo he tenido como experiencia, muy pocas veces se ensaya. Seguramente eso es cuando los papeles no son muy grandes, quizás para los que tienen personajes más largos entonces ensayan. Pero esta vez me dieron la oportunidad, pero se suponía que mi personaje tenía que ser en inglés y a último momento decidieron que los hiciera en castellano, entonces el ensayo tampoco fue muy útil, era un personaje muy sencillo. Mateo Gil me ha parecido una persona muy cordial, muy sencilla, es un joven que da la impresión de ser muy paciente y tranquilo, pero que tiene una mano de hierro, con un profesionalismo muy grande. Pese a que no ha hecho de director generalmente en otras películas, sino más como guionista.


Nuevamente en Blackthorn otra figura o leyenda,  como lo fue el Che Guevara,  deja sus huesos en estas tierras, y son  directores extranjeros los que toman el tema y hacen una gran producción, pese a que nosotros podíamos haberlo hecho antes, ¿Qué opinas?
L.B: Eso ocurre siempre, cuando estas dentro de la casa conoces más detalles, te parecen más importantes los conflictos que te están tocando.  La existencia o el paso de estos héroes míticos en realidad no nos  tocan directamente, qué boliviano  ha cambiado su existencia por la presencia de Butch Cassidy. Para los de afuera claro, es un personaje que pertenece a sus historias, a su mundo, y ha salido a un país como Bolivia que parece más exótico y por lo tanto más atractivo. A nosotros nos interesan los temas de adentro, de nuestras diferencias sociales, ni siquiera está hecha todavía la película  boliviana de la Guerra del Chaco, de la Guerra del Pacífico, ahí  tal vez, vamos a encontrar nuestros campos.


¿Consideras que se va a apostar por algún  exotismo en Blackthorn tratándose de Bolivia, o será más verosímil, con una adaptación de época más fidedigna. En el caso de Magaly Solier por ejemplo,  al representar a una indígena?
L.B: No sé si las cosas puedan ser exóticas en este mundo donde todo se ha vuelto más global, quizás sí. Creo que es una historia de amor, por lo que he visto en el guión, es una historia muy tierna. Se juega ahora  el tema de que es símbolo de una totalidad, pero con características propias, no creo que Magali este haciendo el papel de una cholita… La historia es que están siendo perseguidos por un grupo de indígenas que son mineros, de lo que ahora llamaríamos cooperativistas que seguramente en aquella época, en los años treinta no había. Creo que son personajes que son indígenas pero no completamente, a nosotros los detalles nos parecen importantes pero para el resto del mundo no. Yo creo que Mateo, y todos los que han trabajado en esta película, han tenido la posibilidad de conocer Bolivia bien de cerca, y durante todo el rodaje, y me imagino que han sido capaces de capturar lo más cercano a la realidad, no sólo los paisajes, sino la gente, la forma de ser. Por lo que he visto, no nos están viendo con ojos de cliche, se han adaptado en tres meses, en  situaciones en que no viven y no van los turistas. Han vivido rudamente en lugares muy difíciles. Lo que no ocurrió completamente en el Che Guerrilla, porque no fue filmada completamente en Bolivia.


¿Cuáles son las diferencias, en el proceso de  dos películas como el Che  Guerrilla con  Soderbergh y  Blackthorn ?
L.B: Sería interesante mirar el proceso  de cómo están empezando a llegar las películas bolivianas, estas películas extranjeras. El comienzo es por el lado del Che Guerrilla, donde todavía no hay confianza para hacer un rodaje, sino que se filma Bolivia en Andalucía, pero sí se toman algunos actores y extras bolivianos en España. Y eso hay que agradecer a Rodrigo Bellott que comienza esto y que aprovecha para todos nosotros esa oportunidad y nos arrastra. Esa casa productora española, Morena Films, resulta interesada, establece los contactos, y dice por qué no vamos  hacer una segunda película en Bolivia, y esa es Otra Vez la Lluvia. La experiencia de esa película les da confianza de venir de nuevo, y hacer otra película aquí, y así sucesivamente, el equipo de arte boliviano de una película pasa a trabajar en la segunda, ganamos espacio y respeto. No son tan importantes los actores, lo que más importa es el equipo técnico. Esos son los importantes, porque actores se consiguen, no es tan difícil.  Técnicos capaces de hacer algo sí, sin embargo, no se sabe casi quienes son, porque no figuran, no se los ve, pero son los que sostienen esta posibilidad para el futuro. Si no hubieran ellos, no vendrían aquí a filmar. Nuestros actores son atractivos para nuestro público, y no son famosos para el público donde se va a comercializar la película, entonces no creo que vamos a empezar a tener rápidamente actores haciendo papeles importantes, en películas de coproducción boliviana.

 

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