Arte Contemporáneo
 Fecha:09/07/2012

Malos Modales para Resbalar
El Arte Contemporáneo en Bolivia
Por Ada Zapata Arriarán

Obra de Ivan Cáceres
| Obra de Ivan Cáceres

Se yergue en doblados pies de cartón torciendo miradas impávidas, apenas domesticadas al  ritual momentáneo de sus apariciones. Ocasiones  que pecan pasivamente, comiéndose la manzana medio mordida de la curiosidad sin curiosidad, separando críticos bien, de transeúntes mal. Placebo de desairados posmodernos que hacen carrera en La Paz y que bien servidos hacen del caos, a veces treta afortunada, o invención efímera, fetiche, o goce estético,  que  duerme anémico en la galería,  a la sombra de  paredes, embajadas y puertas abiertas al silencio;  o en las calles en cortos festivales, centros culturales por los que no pasa  el  múltiple multiforme, transeúnte mal.  La galería,  las más de las veces, es el lugar políticamente correcto para desnudar  a ese otro  que gustamos llamar otredad, alteridad o subalterno, para hacerlo hablar o para escucharlo callar:  lo cierto  es que en no pocas oportunidades es el sitio solitario donde ese otro,  sólo entra transformado en una curiosa obra de arte.

¿Qué  es el Arte Contemporáneo en Bolivia? Un artilugio  de artistas intuitivos que actuan libremente para raptar una mirada, y de aquellos que leen las instrucciones para fingir emociones. Se  afirma alegremente que  rompe el lenguaje  siglo XX. Otra significación  hace cosquillas a los críticos, esa  asignificación planteada en lustrosos libros de arte contemporáneo:  La transformación del artista en activista, la desmaterialización de la obra de arte, la transformación del espectador en artista del conocimiento. La prescripcion ordena que el arte contemporáneo debe crear nuevos lenguajes. Roberto Valcárcel comenta  aspectos de este manual de buenos modales  en una entrevista a Palabras Más: " El paradigma implica que el artista se desligue de los códigos visuales socialmente establecidos. El criterio de que el arte contemporáneo prescinde de la idea de mensajero, de mensaje,  y más bien se aboca al campo de la experimentación de significados, como de sentido de las cosas, de percepciones, de comprensiones, etc.,  es una radical diferencia, en ese sentido hay un enorme quiebre o cambio en la concepción fundamental de lo que es el arte moderno. El arte moderno todavía daba mensajes de solidaridad y de liberación, o un futuro feliz, sea socialista para los izquierdosos, o happy  capitalista para los  derechosos, pero siempre había una misiva acerca de un proyecto de vida. Mientras que hoy en día el arte contemporáneo no se preocupa de eso, porque se ha develado que la modernidad con sus ideas salva patria y utópicas, no ha logrado resolver ningún problema,  entonces ha venido un pisar tierra  y un desencanto,  que hace que los artistas en Bolivia se abstengan de ser mesiánicos y querer salvar la patria dando mensajes a los otros”.

El arte contemporáneo se caracteriza por cureosear la subjetividad y la individualidad en la globalización.  Ramiro Garavito, artista,  crítico de arte, señala: “No es  casualidad que en el arte contemporáneo se revalorice el ámbito de lo subjetivo, lo íntimo, lo cotidiano, lo corporal, los saberes paralelos, las biografías anónimas, las experiencias personales, las historias de vida, ese costado intenso de la memoria, es decir, esas pequeñas verdades. Misión tan diferente al de la tradición ilustrada o las vanguardias modernas del pasado, cuando se buscaba la gran Verdad Redentora. En lugar de grandes respuestas definitivas, de transformaciones radicales, o de buscar una gran síntesis entre globalización y diferencia, el arte contemporáneo parece más interesado, desde su paisaje desencantado y sin utopías, en asumir lo múltiple, nutriéndose del conflicto entre lo propio y lo ajeno, lo culto y lo popular, lo tradicional y moderno, y renovar interrogantes, o revelar quizás, en forma oblicua y transitoria la singularidad de una intensidad, demasiado subjetiva para ser alcanzada por la omnipresencia objetiva del principio de realidad global”.


El artista en pocas oportunidades se transforma en ese provocador de la experiencia en el observador.  Segun la receta contemporánea de arte y los buenos modales del consumidor, las buenas costumbres  indican que la obra de arte contemporánea ya no está en su  materialidad,  sino que recae en el espectador que se convierte en el portador de sus significados. Es así que el acabado, lo formal, descriptivo y estético, cede lugar al misterioso significado. La desmaterialización de la obra en el arte contemporáneo cobra así su principal víctima: la formación académica tradicional en Bolivia como concepto de regulación de lo que está bien o mal en el arte.  En este sentido el artista contemporáneo  boliviano ya no fabrica mercadería,  no genera piezas de arte de compra  y venta,  expuestas en  galerías con este fin.  Por lo tanto los artistas  dificultosamente logran realizar sus proyectos artísticos con penosas inversiones propias, becas, apoyos, residencias pagadas, premios de concursos, etc.  Nos encontramos frente a una cosquilleante  falta de apoyo gubernamental e institucional, que permita sondear este arte.

El arte contemporáneo boliviano  se vale del  uso generalizado de los  medios artísticos alternativos y las nuevas TIC, e incluso cuando se usa medios tradicionales, las propuestas estéticas formales y conceptuales son distintas. Por esta razón no es imposible  que una obra boliviana pueda convivir entre dos aguas.  Se vale de  las nuevas tecnologías para reinterpretar el pasado remoto, su arte se expresa como un seudo rescate de la tradición  con una mirada  actual.  Es el caso, por ejemplo, de Sandra D'Verducci que utiliza  el tejido  andino para recomponer  lenguajes,  proponiendo una   obra  con los códigos del arte digital. Este es un movimiento a nivel latinoamericano  tratando de resignificar el arte precolombino.

Una de las grandes dificultades en el arte contemporáneo boliviano es la falta de educación en la instrumentalización de las nuevas tecnologías. Se comete el  error de confundir la novedad del medio con la obra misma.  Al respecto el crítico Pedro Querejazu opina: “Con mucha frecuencia los artistas se sienten  genios antes de serlo, confunden la herramienta con el arte en sí  y con los objetivos de la obra. Así como las escuelas de arte enseñan muy bien a pintar al oleo y la acuarela; en nuestro medio no hay donde enseñen a hacer arte contemporáneo o a manejar los instrumentos del arte contemporáneo, no se enseña a manejar cámaras fotográficas, de video, islas para manipular esas imágenes, etc. Entonces los artistas que quieren hacer arte, a la larga son unos improvisados, y  se quedan en el uso de la herramienta y no el desarrollo de ideas” 

Justamente por la falta de dominio de las nuevas tecnologías, no siempre buenas ideas justifican los resultados. Usualmente se confunde la naturaleza efímera del arte contemporáneo con  la noción facilismo, efímero, fácil; fácil, efímero. En las evaluaciones previas de proyectos de las propuestas bolivianas para las bienales de arte,  ideas interesantes  aceptadas,  una vez llevadas a la realidad fracasan estrepitosamente porque los artistas plantean una idea no  logran materializarla. Se olvida la significativa importancia de la materialidad del soporte de la obra para lograr el ansiado lenguaje o   significado.

Es frecuente también, la  disimulada copia de obras contemporáneas que se dan  en el exterior, a las que  se les añade un pequeño elemento boliviano, gran astucia de  lo mismo pero diferente,  la triste fórmula del éxito, ofrecia a un publico que comienza a interiorizarse en este desconsertante  arte en bolivia  .  El internet  permite acceder a  información del arte contemporáneo en el mundo y apropiarse de todo, actualmente este recurso se hace más visible y reconocible. Es el caso de la interesante polémica generada por la obra del artista Joaquín Sanchez con la video instalación Mboi Piré, que muestra al artista desnudo, dentro de un inmenso corazón de plástico flotando en el lago Titicaca; muy similar a la obra del artista lZhu Ming, en el océano Pacífico. Algunos críticos consideran que su propuesta es original por abarcar un contexto diferente. ¿Qúe opina usted?

Por otra parte el  miserabilismo, según afirma Querejazu,  ha sido  permeado de las ONGs al arte contemporáneo, que usa imágenes de pobreza. Explotando este tema para el arte,  se lo trivializa y deja de ser parte importante de la agenda social del país transformándose en simple tema de arte. Sucede algo  parecido con otros conflictos verdaderamente candentes, como  las reivindicaciones de género e identidades sexuales,  el dilema de las migraciones, etc. 

Resbaladizo, heterogéneo y transdisciplinario; las expresiones del arte contemporáneo en Bolivia  van desde  propuestas de  video arte,  que también implican el proceso de performance de los artistas,  a instalaciones donde se observan simultáneamente pantallas de video arte,  junto a  exhibiciones de performance,  fotografías intervenidas, y otras manifestaciones en el espacio.  En la bienal de arte Siart 2011, la reconocida artista Claudia Joskiwitz, presenta la exposición llamada Intersecciones, donde estiliza en cámara lenta el movimiento urbano de El Alto  perturbado por la  aparición en foto fija, de una recreación de la guerra del gas de 1993, con  la irrupción de un preste bailando morenada, tres pantallas gigantes rodean al espectador con el pliegue de  una suspensión del tiempo andino y  del tiempo histórico. Asistimos a la moda del video arte, como registro de las demás manifestaciones. Encontramos practicas relacionadas con el video arte como el video autorreferencial, el video de instalación, el video escultura,  el video ambiente,  el video performance o el video danza, el entrecruzamiento es múltiple. Lo importante por tanto,  son las ideas provocadoras que se puedan generar,  usualmente  crípticas,  que  se transforman en acciones y reacciones frente a la obra de arte.  

Influencias resbaladizas del arte contemporáneo en Bolivia, fueron sin duda la llegada de Alemania de Roberto Valcárcel, y  la de Gastón Ugalde  en los 70, con  formación en  Vancouver;   ambos participaron en la primera Bienal INBO, y siguen trabajando en la actualidad, precedidos por el buen nombre. En los años noventa se dieron   actividades  institucionalizadas  como un primer encuentro de videoarte, o  el Primer Festival de Acción Artística en  el Centro Portales de  Cochabamba. El año 2007  surgen  generaciones  de jóvenes  como Tatiana Fernández, Erika Ewel, o Valia Carvalho y Pedro Albornoz, jugando a los lenguajes del arte contemporáneo.   Sol Mateo con incursiones en video arte, readymade en material reciclado,  y  escandalosas fotografías, qureidamente recordadas, y  Claudia JosKowicz,con un arte de ronroneante paciencia, para instantes de exposición, son antecedentes del juguete de lenguajes que hablan mal del mundo, intentando la afortunada pirueta de la mirada.

Valcárcel y Ugalde,  han abierto espacios y siguen generando curiosidad, remueven discusiones urgentes sobre la  validez de las nuevas producciones.   Roberto Valcárcel nace en La Paz, Bolivia (1951),  reside en Santa Cruz y se especializa  en las Artes Conceptuales (Banco de ideas, sistemas creativos, creatividad aplicada, ideas y textos),  en  Artes Visuales, y  Artes de la Docencia. Es fundador de  la sociedad Interplanetaria de Artistas (Galería EMUSA, La Paz 1984),  Del movimiento Erótico (Bienal de Sao Paulo 1983),  y el Banco Nacional de Ideas (Santa Cruz 1992). Gastón Ugalde  nace en La Paz, Bolivia, (1946). Es Pintor, fotógrafo y videasta. Estudió arquitectura en la UMSA y ciencias políticas en ‘Simón Frazer’ University, Vancouver, Canadá. Entre sus múltiples aportes fue fundador y director del Centro de Comunicaciones y Artes (LP, 1974-1976), director del Primer Portafolio de Arte Boliviano Contemporáneo (1986-1988).   Algunos de los representantes del arte contemporáneo en Bolivia, sin restar importancia a los numerosos que no son mencionados son Claudia Joskowitz, María luisa Ramírez, Alejandra Dorado, Alejandra Alarcón, Alejandra Delgado, Adriana Arano,  Angelica Hegel, Erica Ewel,  Valia Carvalho, Carmen Silente,  Galo Coca Soto, Rodribo Rada, Alejandra Delgado, Adriana Arano, Eduardo Rivera,  María Luisa Ramirez, Anuar Elias , Jorge Padilla, Giomar Mesa, Raquel Schwartz, Wilson Tapia, Narda Alvarado, Rodrigo Bellott, Ligia D’Andrea, José Ballivian, y Juan Pablo Arce.

En Bolivia prevalece el  circuito La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, donde se dan  bienales de arte como  el  Siart  La Paz 2011,  el  Festival Internacional de Videodanza de Bolivia, en el marco del Festival Internacional Contemporáneo Andanza en La Paz; la Bienal de Arte Urbano (BAU)  o la Segunda Bienal de Arte Contemporáneo Contextos 2011 en Cochabamba; la XVII Bienal de Santa Cruz, el Festival Contemporáneo “Danza y Artes del Movimiento” de Santa Cruz, y otras.  También destacamos el Concurso de Arte Joven Expresarte. Entre las galerías y centros culturales que se ocupan con prioridad del arte contemporáneo Boliviano  se encuentran la Galería Kiosco de Santa Cruz, y el Martadero de Cochabamba. Lamentablemente el sistema de galerías es ínfimo para la difusión de las obras y promoción de los artistas.

 

A pesar de  las dificultades que encuentra en su peripecia de torre de marfil,  como una crisis de  la educación artística  para adquirir lenguajes,  para acceder a la creación y a la lectura de las obras.  A pesar de  la ausencia de un apoyo institucionalizado para entrar a las galería o salir a las calles, el arte contemporáneo en Bolivia se abre ruborosamente, por entre traginados lugares comúnes,  cliches y dulces roscas,   a sus extrañas  experiencias.  Valcárcel afirma: “Es un arte que está llegando, que sucede por esfuerzos personales, es un arte que  tal vez no acaba de comprender lo que está sucediendo, y sin embargo imita porque está de moda y es una alternativa que por lo menos parcialmente libera de las tradiciones y costumbres. Pero no deja de haber el enorme riesgo de que un país desinformado (donde no hay buenas publicaciones  o informativos artísticos, donde no hay todo un aparataje tanto privado, como gubernamental, y público que apoye el cambio y el desarrollo del arte),  los artistas no se enteren de lo que pasa en el resto del  planeta. Entonces, Inclusive las expresiones contemporáneas que pueda haber en el país,  son rezagadas, y parten de una interpretación de lo que sucede afuera vaya uno a saber si es adecuada o ya es en sí un acto creativo debido a la mala interpretación”

(Texto realizado a raiz de entrevistas, con Valcarcel, Garavito, y Querejazu)

 

 

 

 

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