Literatura
 Fecha:02/08/2012

Vida Escandalosa Conversión y Dichosa
Muerte de la Pecadora Estefanía (1640)
Por Ada Zapata Arriarán

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Cabeza de virgen en manto de cerro. Belleza monstruosa, púberes andróginas o varoniles, riqueza transitoria codicia, vírgenes y tentaciones demoniacas, entre  advertencias ambiguas, ladrones y asesinos, jugadores, atormentados de identidades dobles, incapaces de controlar  pasiones en la montaña con cuerpo de mujer,  en  lujuriosa oquedad  donde reina  fálico el tío. 

Este relato, bosqueja algunos rasgos  de las narraciones laberínticas en la  monumental obra de Bartolomé de Arzans Orzúa y Vela (n. en 1674 y fallecido en 1736), la Historia de la Villa Imperial de Potosí. La Vida escandalosa, conversión y dichosa muerte de la Pecadora Estefanía comienza, es una muestra  que inicia con una referencia a otros autores. Como sabemos, estrategia usada por el autor postoledano, en varias ocasiones al inicio de  sus otros relatos, para legitimar  su condición de historiador y  dar verosimilitud al suceso que empieza a contar: “Según nos lo dejó escrito el padre Francisco Patiño, de la Compañía de Jesús, en cuyo tiempo (siendo rector de esta Villa) sucedió y fue la conversión de esta pecadora, fruto de sus fervorosos sermones en este año de 1640. Refiriéndolo también don Antonio de Acosta, don Juan Pasquier, Bartolomé de Dueñas y Juan Sobrino en sus historias, y el padre Juan de Ascanio, de la Compañía de Jesús (que al presente se halla en las provincias de Mojos (continuando la conversión de aquellos infieles)….”  De los autores referidos el análisis de García Pabón  sólo da cuenta de la existencia del padre Francisco Patiño y de su libro “Conversión de  Pecadores” donde se hace referencia a la historia;   Antonio de Acosta, Pasquier, Dueñas y Sobrino son aludidos  nuevamente dentro del mismo libro de relatos de la Villa Imperial de Potosí, atutovalidándose a sí mismos como referentes. Sin duda Arzás nos hace dudar  sobre la verdadera existencia de las fuentes, o la destreza ficcional con la que al modo Borgiano logra involucrarlas en los relatos para dar fe  de las mismas.

 
Casi inmediatamente se hace evidente la mentada misoginia del narrador,de carácter nebuloso  porque también muestra admiración  en su red de relatos; podría hablarse de “fascinación perversa”  mezcla de atracción y rechazo.  Arzáns no duda en señalar que el entendimiento sólo pertenece a las feas, expresando su inicial rechazo a la belleza deslumbrante y cegadora de sus mujeres. Con este gesto nos transporta a las imágenes del crecimiento de la ciudad de Potosí y sus costumbres; la ciudad en su mayor esplendor recibiendo a visitantes en busca de fortuna. La ciudad con habitantes de pasiones irracionales es un micro universo del cerro y sus riquezas.
Aquí   inicia el juego de espejos entre la figura de la mujer, codiciada, comerciada y  explotada;  con la enajenante atracción que ejerce la ciudad por las riquezas que generan las minas en su cerro:“Pero hay mucha experiencia de que es milagro reservado a Dios tener con entendimiento hermosura, y en nobleza discreción y acierto, pues el entendimiento muchas veces suele ser el dote de las feas, y la habilidad desagravio de la gente vulgar “(…)Además de esto, no hay población en el mundo donde tanta y tan igual hermosura del femenil sexo concurra junta como en esta Imperial Villa, porque de la misma manera que hay concurrencia de hombres de todos los reinos de la cristiandad, la hay también de las mujeres, que unas en compañía de sus maridos y otras por adquirir lucidos bienes (que llaman de fortuna)vienen cada día a avecindarse…”
 
La mujer y la mina ligadas miméticamente, en diversos relatos de Arzáns, dan cuenta de las palabras que siguen en el texto, donde el tesoro de la virginidad, provablemente juega a la caudalosa riqueza que guarda el cerro en sus entrañas,  este cuerpo que una vez explotado por la codicia, se vuelve causa de perdición. “(…) antes (habiendo sobre el tesoro inestimable de su virginidad, la vergüenza para los buenos de este mundo) vistiéndose profanamente comenzó a ser lazo del demonio par perdición de muchas almas. Volvióse a esta Villa donde se hizo pública y escandalosa pecadora”.
Corrompida así la belleza virginal de Estefanía, engarzada la figura de la riqueza que proporciona la mina con el cuerpo pecaminoso de la mujer, es decir la mina en cuyo interior habita el demonio instigador; el relato pasa a realizar  una enumeración y descripción hiperbólica de los homicidios y pecados que va cometiendo Estefanía  llevada por sus bizarros deseos.  
La mujer es  causa de encuentro y enfrentamiento de múltiples personajes que  desean poseerla o  defender su honor.  Es el caso   del amante  español  al que Estefanía ahoga;  una representación  posible del lazo dependiente-  atormentado del sujeto criollo  que quiere liberarse  de la estirpe española: “Llego a esta Villa de Potosí un hombre de los reinos de España (cargador de los mas opulentos que en aquellos galeones vinieron al Perú), y habiendo esta do en ella algunos días, llegó a sus noticias la hermosura, gentileza  y gracias de aquella pública pecadora”. En este relato se lucen  también los diálogos de los personajes, con efecto literario. Estefanía, causa de estas pendencias, será calificada a lo largo del relato como: “Aquella maldita hija, inhumana mujer, discípula del demonio, etc.”.  
Primero  se relata el homicidio del hermano, luego del padre, del amante despechado y finalmente se relata  la provocación del mutuo asesinato de otros amantes, enfatizando la perversidad de Estefanía llevada por una “diabólica rabia”. Nuevamente las pasiones irrefrenables, sobre las que los personajes no tienen control, son pasiones que escapan a la comprensión del texto, son líneas de fuga que no condicen con la idea general de la moralina, respondiendo a esa segunda historia entre líneas,  asimétrica y excesiva,  más próxima a ese ámbito literario de la modernidad y de su subjetividad en conflicto. En este sentido las muertes de los hombres en manos de la mujer "malvada", es decir de la cruel Estefanía,  que “gustaba ver derramar sangre humana por su causa”,  semejan los gestos de las muertes en la mina por asfixia, por derrumbes,  o por enfrentamientos de unos contra otros  : “(…) consumidas por el fuego las vigas que sustentaban el techo cayó para dentro sobre el afligido y turbado anciano y allí lo abrazó el despiadado y terrible elemento, aunque más lo fue su hija. (....) Pero no desistió Estefanía de tenerle la cabeza en el agua y hurtarle el cuerpo, con que en breve tiempo se comenzó el desdichado hombre a hundirse (…)”  En el relato se hace evidente el  negro humor de Arzáns, contando la astucia con la que la mujer conduce al asesinato mutuo de sus amantes. El humor y la ironía soportan la ambigüedad que hace dudar sobre las verdad de las  intenciones moralizadoras del autor, cierta crónica roja o morbosidad,  sensual y voyerista del narrador, parece acompañar gustosamente las descripciones de los actos pecaminosos de los personajes, desde luego ,no sin ser excusada y velada rápidamente por la moraleja aleccionadora de la época.
 
También es sugerene la vestidura de hombre con el que Estefanía comete sus fechorias, incendia la casa de su padre y  acosa a sus amantes llevada por los celos; se podría pensar  como  que el rol masculino a través de la vestidura, curiosamente “investida por el diablo” también está ligado a un problema de identidad,  no solamente de límites o ataduras de la mujer en  la sociedad colonial  en función de la búsqueda de  identidad de sujeto nacional criollo y reivindicación de género, com afirma Leonardo Garcïa Pabón,  sinó para  acceder  a  deseos desconocidos por ella misma; en función de una ambigüedad sexual no resuelta que desencadena esa “diabólica rabia”; esas manifestaciones contrapuestas del personaje, que no hallan resolución y que se expresan a través de la violencia.  A esta misma lectura puede llevarnos la rivalidad de Estefanía con su hermano,  un eslabón  muy leve del gran conflicto  de los dobles o los gemelos y de las sexualidades intercambiables,  la homosexualidad y el lesbianismo en los relatos: “Viendo, pues, las veras con que su padre hacía aquella diligencia, revestida del demonio (a quien de veras servía) se fue una noche a su casa en hábitos de hombre y a media noche cuando dormía descuidado con su familia) por la parte que caía de la calle dio fuego a la techumbre aquella maldita hija(…)” El asesinato del padre, del hermano  y de los amantes,  al fin y al cabo otros sustitutos de la figura dominante del padre en la sociedad patriarcal de la colonia podría remitirnos a esta refundación de la  propia identidad.
 
La narración tampoco está exenta de las múltiples improntas fantásticas que brotan  en la obra,  lindando entre un temprano y anticipado gesto del que sería en su momento llamado realismo mágico latinoamericano, y una afirmación  ficcional  literaria fantástica moderna; se trata de  la aparición de la Virgen “María Santísima” que intercede por Estefanía recordando  habilmente que en su niñez era devota de esta, favor o devoción que recompensa con la promesa de la salvación de su alma ante el arrepentimiento.
La conversión de Estefanía es abrupta en el relato, casi inexplicable, esquizofrenico gesto predecible en su autor. Después de la descripción detallada de sus crímenes y pecados,  una forma protocolar de cerrar el relato con un conveniente final aleccionador. “Son riquezas de salud, riquezas sanas, pues témese a Dios, despréciense las falsas de esta vida, vanidades y locuras de ella, que así se lograran las verdaderas como piadosamente se puede creer que las logró esta pecadora”
 
Para concluir, como muestra del gesto general de la obra, están las frases  moralistas del narrador, las  mismas que dejan traslucir, una vez más, el misoginismo, atracción -rechazo, amor- odio, deseos oximorónicos que revelan la fascinación:”Avisado es el hombre que usa las caricias de una mujer y no se fía de ellas, porque a la verdad (si se registran historias) valiéndose de cariños engañosos han ejecutado trágicas muertes, y por llevar a cabo sus venganzas son abortos del infierno, parto de la mentira, mérito de condenación, perdición de almas, logro de castigos y lamentables sucesos, inducimiento de discordias, cuya propia vida mientras pretende venganza es mas muerte, y cuya duración es peor fin”
 
 
 
(Comentario de la obra Relatos de la Villa Imperial de Potosi, de Bartolome Arzans de Orsua y Vela; con la Selección, introducción y cronología de Leonardo García Pabon. Editorial Plural )
 
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