Poesía
 Fecha:01/09/2012

Angel Zuaznabar y Licantropia
Recordando al Ganador del Premio Nacional de Poesía Yolanda Bedregal (2004)
Por Ada Zapata Arriarán

Angel Z.
-Angel Z.
Angel Z.

¿Qué es la poesía para tí?

Bueno, se puede decir tantas cosas y al mismo tiempo tan pocas, para mi, poesía es un oficio con esa capacidad de todo oficio de tener materiales, herramientas insumos y todo el bagaje que el artesano puede introducir en esto. Todas las percepciones, todo el mundo que se va reciclando y que se va al mismo tiempo reproduciendo; podría ser un intento de no definir la poesía.
 
 
¿Qué podemos reconocer del  proyecto poético en Licantropía?
Bueno, que te digo, dentro de esta visión de taller me considero un artesano que acostumbra trabajar con los materiales que más le gustan; si fuese carpintero utilizaría el caoba, el ébano, el naranjo y cualquier tronco que hallara y me gustara mucho. Entonces en este trabajo  fue armándose poco a poco, digamos a pedazos y por distintos caminos; podríamos resumir, como proyecto poético, un viaje, una estadía por la zona del instinto.
A partir del título puedes columbrar toda la cuestión, sea la licantropía como esa condición del chaman, del hechicero, de transformarse en animal para poder saber el pasado, el presente o el futuro. Esa capacidad de retornar al animal es también por su puesto de retornar al instinto; retornar a la parte instintiva del hombre y dentro de esa intención, de esa idea central, he empezado construyendo varios pedazos, varias versiones, las primeras  dentro de mi esquema. Cada poema se dirijía a un animal en concreto y ese animal llevaba a otro, al final estaba pareciendo un zoológico o un bestiario; entonces decidí salir del esquema y ordenarlos de otra manera hacia distintos seres, seres un poco mas complejos. En algunos poemas se puede percibir que de un animal pasamos a otro. Se va metamorfoseando de una animal a otro.
 
 
¿En  la  transformación  algo permanece?
En el fondo es uno de los tópicos inevitables de muchos poemas, es la búsqueda afectiva; son formas de recuperar algo que no se tenía, algo que se ansiaba y no se podía tener; recorriendo los versos se puede hacer una lectura en eso. Si te doy mi versión es algo bastante personal que esta demasiado adulterado en el texto. Bueno, toda cerradura tiene llave, tiene ganzúa.
 
 
 ¿ Se animaliza lo humano( se humaniza lo animal)?
Creo que son dos cosas completamente relacionadas el hombre es un animal y el animal es un hombre subdesarrollado. Yo creo que el ser humano al eliminar esa respuesta instintiva se pone en un plano inferior al de cualquier animal. El ser humano tiene que ser tantas cosas para ser uno mismo; en cambio los animales simplemente viven plenamente, su principal factor es la sobrevivencia, el seguir viviendo.
 
 
Metamorfosis, intensidades , indeterminaciones ¿te aproximas a la animalización para apropiarte de las palabras?
 
Yo suelo enamorarme de las palabras y de sus contenidos ya sea por la musicalidad o por los sentidos, los significados. Recuerdo que  leía El reino de este mundo de Carpentier, entonces se menciona algo de un mago y se menciona la palabra licantropía, de esa idea inicial me apareció que esta latente capacidad de transformarse en animales es una forma de penetrar más allá de las cosas, de dejar de ser uno para transformarse en algo.
 
 
El instinto y  el trabajo  de la escritura...
 
No hay que diferenciarlos. Todo en la naturaleza es muy riguroso, cada elemento natural tiene una forma una estructura precisa cada hoja es perfecta, cada rostro de animal, cada acto instintivo; todo es estrictamente riguroso y a eso se añade el formato del texto...
 
 
El proceso...
 
Hay animales con los cuales hay cierta cercanía y después siempre son útiles el Lineo y un manual de zoología, entonces las cosas se fueron armando así; hubieron cinco versiones, al final la cuarta versión era una versión bastante compuesta; la mayor parte eran endecasílabos porque además es la forma más completa de expresar cualquier cosa. Cuando uno dice algo realmente importante lo dice en endecasílabos así sea una frase cotidiana, has eso alguna vez, di algo que realmente lo sientas, cuanta las sílabas y te van a dar endecasílabos seguramente; si te da dodecasílabos o decasílabos es que la expresión no ha sido correcta digamos, el endecasílabo y el heptasílabo son las dos formas naturales de hablar por lo menos en español, en castellano.
En cuanto al método de escritura han habido dos procesos, un proceso inicial de los poemas y un proceso de ordenamiento donde he trabajado de ocho de la mañana a doce, en ese sentido no soy de los que esperan estas inspirados, para mi la inspiración es una respiración completa. Un verso trae otro, se vuelve a leer se vuelve a releer.
 
 
¿Tu escritura desde los primeros poemarios hasta Licantropía ha evolucionado?
 
Creo que no ha evolucionado, simplemente camina a la par de mi forma de vida, de mi forma de pensar y en eso siempre han sido más círculos que líneas rectas. Ciertos aspectos ciertas pequeñas obsesiones, cuando comienzo a leer algo siempre voy mas allá, mas allá; por ejemplo, me acuerdo que los  primeros trabajos que hice tenían mucha relación con Francois Villón en esto de  las palabras, Baladas y Canciones, uno de mis textos está hecho en base al trabajo de Francois Villón.
También me acuerdo de John Keats, lo traduje, después algo de Rimbaud, traduciéndolo, Cesar Pavese, y esa recurrencia del siglo de oro en cuanto a estructura, a la parte formal. Siempre me ha encantado eso que ahora esta de moda, pero en aquel  tiempo  todavía  no estaba de moda, esto de las proporciones áureas que nuestro estimado amigo del vaticano dice que no hay que leer el Código Da Vinci y que no es otra cosa que partir de las proporciones áureas a la geometría. La relación que tiene con las artes, cuando Luca Pachioli y Leonardo DaVinci comienzan a trabajar en esto de la divina proporción, cuando comienzan en el renacimiento a hablar de proporciones y parte del asunto visual y luego la relacionan con la parte musical, con las siete notas musicales, los siete colores, en la relación del cuadrado con el círculo; luego la relacionan con la danza; toda la parte gráfica en relación al punto, la línea y las proporciones del plano que después es tomada en varias épocas de diferente manera. En esta parte formal siempre me ha gustado mucho trabajar en la métrica por ejemplo, me ha parecido una especie de preciosidad .
 
 
En Papeles Amarillos observamos mas bien un trabajo con el verso libre...
 
Si, es un poco relacionado con el mundo de Pavese por ejemplo; es esa época de las sensaciones y una temática próxima a lo que hacía... caminaba mucho,  ciertos personajes urbanos y lo instantáneo de las relaciones. Después en cuanto a la parte formal he trabajado mucho tiempo con los madrigales, con los sonetos en diferentes aspectos. Me parece una cuestión lúdica, una cuestión muy sensual. Para mi no es ninguna atadura la métrica, pienso que es el descubrimiento de las proporciones rítmicas y un mal poeta es un mal poeta sea con métrica o con verso libre y peor. Un verso libre es mucho mas difícil porque requiere de mayor trabajo, de mayor precisión, y no solo en el verso libre también en métrica, precisión en cuanto a la estructura, precisión en cuanto a la expresión definitiva. Cuando trabajas con métrica puedes jugar mucho con el sonido, con el ritmo pero en el verso libre o esta dicho o simplemente falló. Es más notorio en el verso libre.
 
 
En Papeles Amarillos ¿se transita entre dos mundos? ¿Como se introduce la metáfora del  espacio en Licantropía?
 
Para mi La Paz es una ciudad maravillosa, con muchos recovecos, con mucha vida, aunque tengo relación con otras ciudades que se ven en los textos. Bueno, en Licantropía no hay una precisión de espacio o el espacio no es preciso; el espacio es un espacio natural por así decirlo, una especie de espacio abierto donde hay una serie  de seres que se encuentran, se  extravían, vuelven a encontrarse y todo eso.
El asunto es tomar la parte del instinto como  tema y como espacio, esa parte del conocimiento no racional, de la perfección que tiene todo animal en cuanto a su supervivencia, en cuanto a sus emociones, en cuanto a su forma de vivir.
Los animales afortunadamente no piensan, porque el pensamiento, la razón, es una herramienta con ciertas limitaciones, casi siempre es esquemática, secuencial, lógica; aunque estos elementos también están presentes cuando se trabaja con algo no racional pero están desde otro punto, es una fase más natural digamos, esto de la secuencia, la cuestión de lo compositivo.
 
 
¿Influencias en poesía y en narrativa, para Licantropía?
 
Bueno, tengo tantos amigos dentro y fuera de la literatura que no quisiera mencionarlos, para no obviar a ninguna persona muy querida; pero entre ellos por ejemplo  y muy particularmente a los poetas del siglo de oro como referente de un tiempo de mi vida muy importante y que de alguna manera ha sido recurrente. Por otro lado, obviamente a los poetas modernos, tal vez podríamos hablar de la poesía de Mutis, también Lezama Lima, al gran Onetti dentro de su narrativa poética; para escribir no tengo referentes, para leer si.
 
Tal vez para citar amigos a Fernando Rosso, nuestros dos referentes más directos Alberto Quino, al gran Jorge Campero y por supuesto al delicioso Jaimes Freire.
 
 
¿Hay algún proyecto futuro de escritura?
 
Estoy trabajando en mi tesis creativa que son doce relatos barrocos, con un relato que cabalga entre los doce. Y una novela bastante particular trato de entrar en el mundo femenino; ese mundo femenino que es tan especial, tan particular, tan relacionado con la percepción más allá de la realidad como es el instinto, retomando un poco la referencia inicial. Es una novela que titula Archipiélago, es la historia de siete mujeres en tres mundos: el mundo interior, el mundo de relación y su relación de todas con el mundo. Es un texto dentro del relato interior, un poco Prust, un poco ese mundo  delicado que toma Mishima.
 
Entrevista realizada por Palabras Más el 2005.
 
 
 
 
                     
 
Escritor y artista plástico, bachiller en Artes (1975), licenciado en Literatura (UMSA, 2005) con posgrados en Historia del Arte (París 1976), Artes del Libro (Barcelona 1976), Zuaznábar (así firmaba sus obras) publicó los libros: Los jardines después de la lluvia (1976); Papeles amarillos (1977); Antología poética (1992); Mucho brillo es peligroso (2005); Licantropía (2005); Nubes como alfombras (2008) y Gotacoral (2009).
 
El autor ha obtenido los premios: Diseño Gráfico (Sao Paulo, 1982); Premio Nacional de Grabado (Cochabamba, 1983); Mención especial Premio Nacional de Cuentos Franz Tamayo (La Paz, 2002), Primer premio poesía, Festival Internacional de Cultura (Potosí, 2004) y el Premio Nacional de Poesía Yolanda Bedregal (2004) por la obra Licantropía, una obra que ha sido destacada por el jurado por el frescor de sus letras. 
 
 
 
 
 
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