Literatura
 Fecha:17/10/2012

Sobre Mitos y Cansancio

Por Ada Zapata Arriarán

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La relación de los cronistas no lo consigna, pero el asombro de Cortés debe de haber sido crecido y temeroso en secreto, ver aquellos embajadores plásticos, afanosos de copiar su  ejército hombre por hombre, todas las piezas y animales. Tampoco se consigna el natural júbilo tribal, de ver llegar aquel ejército reducido por la miniatura y el doble. Aquellas danzas de la muerte que se deben haber trenzado entre los retratados, los doblados, sabiendo cómo agrupar las  flechas para cada rostro. Sutilizadas las vanguardias guerreras por aquel doblaje plástico, se comprende por qué Cortés cuando llegaron los envíos de la obsequiosidad mayor y lujosa, no le quedó más remedio que echarle mano a aquella copa florentina, recorrida de arboledas y floridas venatorias.  ( Unpárrafo de Mitos y Cansancio Clásico)

 
El párrafo corresponde a la página 76 de Mitos y Cansancio Clásico. Lezama se solaza y se extiende animado por el mito en la narración poética del ensayo, como "sujeto metafórico" gordo  demiurgo agitando  imágenes dormidas en el tiempo.  
En este fragmento el autor  comenta un pasaje registrado en la crónica del soldado Bernal Díaz del Castillo.  Es interesante  la inversión que desarrolla  interpretando la conquista,  en términos de “expresión americana”.  A semejanza del mito del cazador Acteón, que castigado por Artemisa es devorado por sus propios perros o transformado en venado inquieto;  el cazador español termina siendo presa de caza, acorralado por su propio asombro. Los españoles son  colonizados por los indios  a través de la mirada, curiosa,  que deviene en  la copia, siendo reducidos plásticamente, a la miniatura y al doble, arte de  dibujantes inquietos, se puede imaginar el juego de álgidos dedos . Siendo la   duplicación plástica del otro, arma,  parodia, robo y arrobamiento.  El paralelismo ente la posesión por la   mirada y el acto mismo de la caza, es por demás sugerente, porque nos ofrece una nueva e invertida, visión histórica en el párrafo descrito.  El nuevo terror o inquietud que revitaliza el mito, está en la  expresión plástica,  que desencadena la búsqueda,  la investigación  del otro (*),  para poseerlo, recrearlo o exorcizarlo. La expresión americana, recibe  “el dictado del paisaje”, donde lo más intimo se junta con lo más lejano para lograr un sentido.  
 
Pero también,  en este mismo sentido, el párrafo refiere la inquietud de Cortés,  “extasiado y acorralado” ante la sorpresa,  reducido por los aztecas,  por su “afán cruel, de secreto desdén, en abrumar lo necesario imprescindible, la pobreza castellana, la enjutez de las naos avisadas tan sólo para el botín” (75).  Se trata de ese paisaje,  ansioso de  expresión,  en la embajada de Moctezuma en San Juan de Ulúa, próxima a la ciudad imperial Azteca, paisaje expresado en  la  sola presencia deslumbrante de la rueda de  de sol  en oro, y la luna de plata que le son entregados a Cortés, expresiones plásticas, obras de arte,  que lo obligan a ofrecer “con afán de igualación” una  copa florentina con imágenes de arboledas y venatorias”. Así  se devoran en asombro,  en tensión o suspensión no resuelta,  dos culturas o paisajes en la imago. 
 
 
*En su obra El ser y la nada, Jean Paul Sartre establece lo que llama complejo de Acteón, que define como el orden fisiológico cuya sublimación desencadena el estímulo de toda búsqueda. En este sentido, advierte que el investigador es el cazador que sorprende una desnudez pasiva y la viola con su mirada. Así, el conjunto de estas imágenes revela la idea de la caza como símbolo de apropiación (...) La curiosidad, en el animal, es siempre sexual o alimentaria. La curiosidad por necesidad lleva al conocimiento. Conocer es comer con los ojos. (Wikipedia)
 
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