Literatura
 Fecha:25/11/2014

El Tiempo de la Escritura
Una idea sobre los Ensayos de Memoria
Por Christian J. Kanahuaty

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Ensayos de memoria es un libro que trata de explorar las dimensiones entre literatura y política y aquellas que existen entre literatura y memoria. Los ensayos recogen casos de literatura latinoamericana para explicar y problematizar las historias locales que tienen que ver con la dictadura, con la violencia, con el desarrollo de lo urbano y sus imaginarios, al tiempo que piensa las dimensiones históricas del ensayo al momento de la fundación de la república en países como Bolivia y Argentina. Finalmente, se trabaja la subalternidad desde una novela emblemática de la literatura ecuatoriana, todo ello con la finalidad de establecer una lectura situada de la realidad contemporánea que se presenta en transición política hacia el paradigma del Buen vivir. (en el caso boliviano, la figura sería casi la misma pero la transición sería hacia el Vivir bien, que también posesiona y delimita campos culturales y estéticos cuya cristalización se da en los objetos culturales concretos y simbólicos del régimen). 
Desde las ciencias sociales, se trata en la actualidad de proponer ya no sólo modelos explicativos de la realidad que vayan en relación a áreas de pensamiento estructuradas desde la particularidad, sino que se trata de entablar un enlace multidisciplinar. Esto no es nuevo en ningún caso. La escuela de los annales, o la historiografía inglesa marxista o incluso los estudios de la subalternidad de la India han generado en distintos momentos, enlaces o intersecciones entre áreas de conocimientos desde paradigmas establecidos. ¿Esto qué significa? Significa básicamente que hay una tradición que ha trabajado el conocimiento social recurriendo a múltiples disciplinas, para combinarlas y de ese modo, abordar mejor el objeto de estudio porque se entiende que desde una sola mirada no se logra comprender ni situar lo que se pretende estudiar. 
II
El trabajo que se realizó para este libro tuvo en mente esos aspectos. Espera haberlo logrado, pero más allá de sus expectativas, es también una manera de establecer los lazos que existen entre la teorización y la trayectoria personal. Lo intelectual por un lado, y el rol del sujeto situado en un determinado contexto, por el otro. Eso muestra que la teoría, en análisis y las relaciones de poder que uno establece también van cambiando conforme pasa el tiempo. El poder que uno establece sobre lo que lee y analiza también cambia y se enlaza con lo que el mismo texto nos hace a nosotros como lectores e investigadores. 
 
III
Se podría decir, y esto no necesariamente tiene que ver con el libro (Ensayos de memoria), sino con la investigación en sí, que, como articuladores de conceptos y de perspectivas teóricas, reconocemos que éstas están situadas dentro de una temporalidad múltiple. Una de esas facetas de la temporalidad tiene que ver con la moda intelectual. Es decir, con la forma en que nos apropiamos de conceptos y los desarrollamos, aplicándolos a la realidad, aunque la realidad tenga poco o nada que ver con los conceptos, y lo hacemos porque de ese modo nuestro pensamiento parece o se presenta más sexy y sugestivo a los ojos del lector, pero esto es una moda que tarda poco en ser descubierta como una impostura. Una impostura que en vez de visibilizar lo que queremos denotar, corre un tupido velo en nuestro análisis, haciendo aún más oscuro aquello de lo cual queremos informar. 
Las relaciones entre todo lo anterior y la memoria tienen su despliegue dentro de la segunda dimensión del tiempo, una que habla sobre todo, de algo que se construye en diálogo con los demás. El tiempo si bien ocurre a nuestro alrededor y dentro nuestro, también es algo que ocurre cuando estamos con los demás, y eso tiene que ver con la construcción de lo teórico y de lo empírico y de la experiencia que es capaz de reconocer aquello que está sucediendo a nuestro alrededor. Y que como la escritura, lo demuestra, es tanto un solitario como comunitario, porque lo que se dice va formado por un nombre que hace su aparición cuando se muestra como autor de un libro, pero detrás de ese libro hay una serie de personas que han participado de distinto grado y en diversos modos. Un libro no es la labor de una sola persona. Es una serie de complicidades y de relaciones que se van construyendo en el tiempo y que ven en el tiempo su posibilidad mayor. 
 
IV
De lo que se trata, entonces, es de verificar y de incluir en el registro de lo que uno escribe, dimensiones que hablan del pasado, del presente y del futuro, como si ellas estuvieran mezcladas y funcionaran como un mismo organismo en un tiempo único. Pero, también, ver lo que un libro presenta como acabado, y sin embargo no es más que sugerencias para un diálogo con los demás y sugestiones que se pueden o no seguir un tiempo después. Son pistas de despegue para futuras y quizá plurales reflexiones.  
 
V
Y como se sabe, la memoria es arbitraria y selectiva y su exceso es contraproducente porque no deja espacio al presente y lo satura de fantasmas. La memoria es como un pasaje por el cual a veces se debe de transitar con pausa pero sin prisa, y en otras ocasiones, el pasado, es más bien, una droga dura. Que no te abandona mientras respires y puedas nombrar aquellas cosas que están allá quietas, y que una vez que las mueves y les das su vuelta, nunca te abandonan. Así, más o menos, son los ensayos. Su forma es simple, pero llena de rugosas interpretaciones que cambian según el escritor y según el propósito del escritor. 
Además de esto, la memoria se construye también en dimensiones. Tenemos una memoria larga, casi geológica, hay otra mediana que es nuestra historia contemporánea, una historia que puntúa hitos que nos constituyen como ciudadanos o sujetos de determinadas latitudes. Y finalmente, tenemos una memoria micro. Una memoria que también, como las anteriores es social, pero hace referencia más hacia nuestras experiencias, y hacía nuestra construcción subjetiva. Esa memoria micro, no sólo marca nuestra vida en relación a determinados acontecimientos políticos o culturales, sino que marca el momento en que leímos o escribimos sobre determinados libros o momentos que nos parecen rescatables. Es el momento en que nos damos cuenta, quizá sin querer, que pertenecemos a algo que bien podría denominarse como una tradición. Y lo que uno hace cuando se da cuenta de aquello es marcarla. Puntuarla y definirla. Es un mapa de ruta de un lugar por dónde alguna vez transitamos. Es un recorrido el que nos llevó hasta ahí y serán otros más, los que nos indicaran nuestras locaciones desde las cuales, con suerte y si el tiempo lo permite, podremos escribir y leer. 
 
VI
Los ensayos son un acto de lectura doble. Uno lee aquello de lo cual intenta escribir, pero al hacerlo, también se lee a uno mismo. Uno lee lo que escribe en tiempo real y mientras eso sucede uno ingresa a un territorio poroso, porque es uno frente uno mismo, poniendo sus ideas más sensibles en un lugar donde ya no será intimo, sino coral. Uno escribe para alguien. Pero antes de eso, uno escribe para aclararse, para poner en contexto, para explicarse a uno mismo algo llamativo y sobre todo uno escribe sobre las cosas que le llaman la atención, porque quiere compartir la experiencia. Quiere que otras personas, desconocidas al extremo, puedan sentir lo que él sintió cuando leyó aquellos libros de los cuales en ese momento está escribiendo. 
 
VII
Y lo único que queda tras la escritura es un momento parecido al silencio. Un momento donde pueden existir muchos otros momentos, donde quizá la escritura no se detiene o donde puede que la escritura adquiera otras dimensiones. 
Lo que queda no es silencio. Un ensayo nunca es silencio. Es una corta detonación que no tiene porque ser buena o mala, porque no se trata de apuntar a lo bueno o a lo malo. Un ensayo existe porque existe el error, la conjetura y el misterio. Un ensayo es eso, la manera en que ensayas algo. Y es un ensayo visible, por supuesto, pero un ensayo que cuando termina en la última página continúa en la oscuridad de aquel que lo escribió y de aquel que lo estuvo leyendo. Esas son las detonaciones. Con los ensayos, no hay nada librado a la última palabra, es más bien el porvenir y la contingencia los rectores de ese mundo particular, que sólo como ilustración, en este momento se llama: Ensayos de memoria.  
   
 
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