Poesía
 Fecha:03/06/2015

La Palabra, La Flor que Habita la Vida
Y la Obra de Amanda Arriarán
Por Roberto Ágreda Maldonado

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La poesía rompe los esquemas rígidos del protocolo y de las mismas relaciones humanas que se hallan, muchas veces, entremezcladas con el comercio o la formalidad de la vida solemne.  Este es el milagro de la poesía, hablar de una poeta majestuosa con donaire de estrella, a quien hoy es la primera vez que la veo y la conozco personalmente.  Antes de este día la conocía por medio de su palabra alada y perfumada de figuras literarias, en los libros de poesía. 
 
El mundo de la literatura  es un espacio maravilloso no queda duda,  pero también de incertidumbre y dura batalla con el lenguaje, que siempre nos traiciona sino cuidamos en forma rigurosa su florecimiento verbal. El trabajo de la poeta Amanda Arriarán es impecable, esto muestra su dedicada labor cumplida a cabalidad.
 
He leído con deleite el libro La palabra que me habita de la abogada de prestigio nacional, la escritora Amanda Arriarán Aranibar, una obra que apuesta por el recuerdo, el amor, la amistad y la cultura literaria universal.
 
La obra La palabra que me habita consta de dos partes: la primera con 41 versos y la segunda, con  14 poesías. El prólogo lo realizó el investigador de la literatura boliviana y escritor Adolfo Cáceres Romero.
 
La palabra que me habita (2014), es el segundo libro de poesía que le se sigue a Replicando al silencio (2006), es en general un poemario íntimo y social que responde al neorromanticismo, neorrealismo y modernismo. Íntimo porque trata de la forma de ver y sentir de la autora, a sus seres queridos, amistades, los problemas de la vida. También es social por la fuerza de sus poemas, porque reflejan el diálogo social que sostiene la escritora con las personas que la quieren, la admiran y con los libros que le han dejado huella en el alma.
 
Los versos que han penetrado en el cerebro emocional del autor de este comentario son los que siguen, y se leerá algunos fragmentos:
 
RETROSPECTIVA
“[…]Nosotros 
los de ayer,
los de la memoria
y el imaginario
aún presentes,
en las voces
de la calle 
y el breviario
de oraciones
que se musitan
en las iglesias […]”
 
La memoria de lo que hemos sido y somos.
 
LA CANCIÓN DE LOS MUERTOS
“La noche
viene raptando
por la curva del silencio,
seguida de la llorona
que camina
cantando quedo
la canción de los muertos;
ese lamento
que brota
del espíritu
y la madera
del pueblo […]”
 
La vida y la muerte en combate, el eco de la muerte que persigue a los vivos.
 
Pero también, cabe el pensamiento.
 
CAVILACIONES
“Saber
que ya nada
se siente
en la inmovilidad
de la carne,
colmada de pretéritos
deseos,
y sufrir
el torturante forcejeo
del espíritu
que se libera
de su armadura
terrestre,
para alcanzar
a ser 
lo que realmente 
es […]
 
Vida de silencios que dejan de latir, vida de sueños que pervive la palabra, la poesía.
 
IN MEMORIAN
En memoria del Dr. Óscar Crespo
 
“Hoy que tu pulso
se hizo silencio,[…]
 
que pinta la muerte de un ser de leyes admirado.
 
REMEMBRANZAS
 
“¿Recuerdas
como balbuceábamos
derecho y filosofía,
a la hora 
de las escobas
madrugadoras
y las últimas estrellas
fugitivas; […]”
 
el recuerdo de días de estudio, que no se borra como todo retazo de vida intensa.
 
Así sus poesías se han ido construyendo con vida y estilo literarios elegantes, sencillos, profundos y bellos. Por esta consideración sus trabajos figuran en varias antologías, entre ellas, en la más completa la Antología Comentada de la Poesía Boliviana publicada el año 2010 por Escritores Unidos y con la investigación y selección de la Unión de Poetas de Quillacollo (UPEQ) y el que habla.
 
Por lo expuesto, la UPEQ y mi persona agradecen a la poeta Amanda Arriarán Aranibar por regalarnos este libro, y considero que es un ramillete de versos  que la hacen superar la dimensión de su vida y estoy seguro, que la poesía que la habita, la pervivirá por siempre.
 
Muchas gracias.
 
 
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