Literatura Boliviana
 Fecha:19/06/2015

Antes y Después del Melgarejismo

por Gastón Cornejo Bascopé

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El Fascículo “Anécdotas de Cochabamba” con autoría de Ramón Rocha Monroy. El escritor, prolífico en el arte de la palabra y generador de pensamientos constructivos debe continuar empeñado en su obra fructífera al infinito.
 
Como en todo trabajo de ambicioso horizonte se deslizan pequeños grandes errores que no deslucen en nada la inmensidad de la obra y su objetivo. En la breve, apurada e incitante lectura, los encontré en la Pág. 44. 
 
La esposa de León Galindo Camacho, no fue Josefa López Gonzáles de Prada y Marrón y Lombera de Galindo, fue doña Antonia Argüelles Gutiérrez, hija de don Andrés Argüelles y Manuela Gutiérrez; el matrimonio engendró 13 hijos, uno de los cuales, el mayor, fue el poeta Néstor Galindo Argüelles, quien no fue fusilado por orden del “Héroe de Diciembre” sino asesinado, ejecutado por la propia mano de Mariano Melgarejo en la Cantería. 
 
A la batalla también asistieron otros dos hermanos: Faustino y León; el sexto y el octavo, hijos del Prócer Libertador Héroe de Junín y Ayacucho. A la juventud selecta y armada de Cochabamba que se agrupó contra el tirano, se les llamó los “Constitucionalistas” y la fotografía de la misma página corresponde al “Escuadrón Rifleros Lozada”, el evento sucedió el 5 de septiembre de 1865. 
 
La anécdota relatada por Ramón, entre la madre del poeta y el Presidente Belzu tiene absoluta veracidad. Doña Antonia había logrado salvar a Melgarejo del fusilamiento decretado por Belzu, quien conmutó la pena de muerte de su futuro asesino y profetizó que las madres irían a sufrir por su pedido; y así fue, doña Antonia salvó al futuro asesino de su hijo. 
 
El Dr. Hugo Bilbao La Vieja A., dio lectura a un testimonio cruel escrito en el libro: “Antes y Después del Melgarejismo” de Alberto Gutierrez, famoso Canciller. Texto publicado en 1918. Reproduzco solo lo pertinente de la Batalla de la Cantería:  
 
“¿Que habría sido de Melgarejo?  Dice Sotomayor Valdéz, que las dos horas que duró el combate, estuvo resguardado en los extramuros de la ciudad, permaneció contemplando con anteojo el teatro de la lucha. Cuando ve asegurada la victoria  se lanza al campo, a caballo y pistola en mano, como el genio de la venganza. 
 
Al subir a la Cantería ve a la distancia al simpático Cortéz, caballero que mal herido va huyendo a caballo y no bien lo reconoce manda que los rifleros le den caza hasta derribarlo muerto. Avanza más y comienza a reconocerlos para elegir a sus víctimas. 
 
Descubre al joven Guillermo Moyano quien está herido de muerte; y sin embargo, lo ultima. Más allá encuentra a don Mariano Vila y lo hace fusilar.
 
Divisa luego al poeta cochabambino Néstor Galindo y se precipita sobre él diciéndole: ¡Hínquese bandido! ¡Hínquese bandido! Galindo le contesta con el acento de la dignidad: ¡No soy bandido, General!  Pero se pone de rodillas para recibir religiosamente la muerte pronunciando el nombre de Dios  y de su madre. 
 
Igual suerte  le cupo al joven prisionero, el joven Moscoso. Ni siquiera se permitieron que los cadáveres de esas personas fuesen enterradas con la solemnidad que reclamaba la decencia.
 
El poeta don Daniel Calvo que había tomado con Santibáñez una participación activa y dirigente en la campaña de la Cantería rendía conmovedor homenaje a la memoria de Néstor Galindo, inspirado bardo cochabambino: 
 
“En medio de la batalla vi tu frente 
Do se mostraba al par de tu entereza
Melancólico  signo de tristezas
Como la última luz de un sol poniente”
 
Audio Nota: 
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