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Arte Contemporaneo
Mala Fama - Video Arte
De José Ballivian
Del 12 al 24 de Mayo
Museo Nacional de Arte
Comercio Esq. Socabaya LA PAZ

VOLVER A VOLVER
(Ejercicio de lectura sobre la obra de José Ballivián)
Por Narda  Alvarado

Mucha gente cree que hacer arte es una actividad sumamente placentera y divertida, que la vida de artista es tranquila y relajada, y que los artistas son “bohemios” o bien están un poco locos. Lo cierto es que para muchos artistas, hacer arte y lo que gira en torno a él es un poco de lo dicho pero es mucho más de lo contrario –me incluyo en el grupo-, excepto para aquellos que conciben al arte como terapia, catarsis o herramienta para alcanzar el nirvana. Es decir que una parte de aquellos desafortunados cuyo arte no cumple una función ancilar, está  destinada a una vida donde será constante –quizás por temporadas en el mejor de los casos- la inseguridad, la intranquilidad, la insatisfacción, acompañada por picos de crisis, confusión y en el peor de los casos, depresión. Pero, es cierto que no todo es gris, el arte brinda muchas satisfacciones, enriquece la vida y la visión de ésta de maneras sorprendentes y encantadoras, sino fuera así no habría razón alguna para dedicarse a una actividad tan conflictiva, aunque sea ahí mismo; en  el conflicto donde radique la clave del hacer arte, está claro que sin conflicto no hay arte.

En este sentido, puede decirse que la motivación que lleva a José a hacer arte es auténtica,  puesto que ésta está basada en el conflicto. Tener conflicto es tener “algo que decir” y tener algo que decir es tener una de las características del buen artista.
Sin necesidad de entrar en el mundo íntimo que atañe exclusivamente al artista como persona, cabría mencionar algunos aspectos de la subjetividad de José en relación a la construcción de su discurso y al desarrollo de su lenguaje.

La búsqueda de José Ballivián gira alrededor del riesgo que implica hablar de uno mismo y se manifiesta dentro de los límites de la traducción al lenguaje del arte de lo íntimo, lo personal, la experiencia biográfica y lo subjetivo. Hemos hablado mucho de esto con José, sobretodo de aquella delgada línea que el arte traza delimitando o más bien barriendo las fronteras entre la vida del artista, y de su obra. Nos preguntamos hasta qué punto el arte exige que un artista exponga su intimidad, su ser o se muestre tal y como es, con el fin de transmitir o comunicar públicamente lo íntimo? o en el caso del artista, cuál sería el margen de la experimentación que permita hacer un arte que no sobrepase los límites del otro? o cuánto de la intimidad del artista puede ser interesante para el espectador?, y finalmente en relación a la calidad de la obra: hasta dónde decir algo, cosa que tenga sentido, coherencia, profundidad, y no caiga en la anécdota o en el hecho terapéutico?

El trabajo del artista en cualquier caso y especialmente en éste, consistirá en traducir su intimidad en términos artísticos, calibrando su lenguaje, en la medida que éste sea apto para la transmisión de su pensamiento.

Es cierto que el trabajo de José ha pecado -en un par de obras- de la ingenuidad de querer provocar o de provocar ingenuamente, confundiendo la claridad de lo que José realmente quería decir, con lo que no quería decir pero que lo hacía sentir cómodamente incómodo. En defensa puede decirse que cuando se hace arte desde los confines del conflicto de lo íntimo, establecer la diferencia entre decir algo íntimo de una manera pública y decir algo íntimo de una manera íntima puede resultar confuso. Estamos seguros que cada vez que José hace una obra, su deseo máximo es dar a conocer la esencia misma de lo que quiere decir, pero esto no es fácil, sobretodo cuando se piensa en el impacto de la transmisión de la experiencia, antes que en la experiencia vivida en sí.   

Sin embargo, más allá de un par pecadillos cometidos, –muy normal y saludable en cualquier práctica artística- José Ballivián cuenta con una serie de trabajos de videoarte  donde encuentra el “kit” de su búsqueda  y nos comunica –en la medida de lo posible- la esencia de aquellos recuerdos de hechos y acciones que realizaba en  su adolescencia, a través de una simplicidad poética que se convierte en belleza, aunque José afirme que la belleza no le interesa. La misma logra destilar la urgencia de revivir aquellas experiencias con el fin de reconstruir un retrato, o de tal vez construir o configurar su “persona artística”, aspecto fundamental de su discurso artístico.  De esta manera es que la lectura de su obra no se detiene en el producto artístico, sino que se extiende por decisión propia y muy consciente a la persona artística de José Ballivián, incluyendo lo que él quiere y decide que nosotros veamos de él, que es casi lo mismo que lo que él mismo es, aunque no es igual, puesto que el filtro arte, por sus características intrínsecas no es infalible. 
Cuando pregunté a José, por qué hacía arte, y me dijo que  porque el arte era como un espejo, olvidé preguntarle qué pensaba de la distorsión que genera cualquier espejo, por más espejo que éste fuera.

Para finalizar, y aprovechando la poética de Mala Fama; me doy la libertad de expresar mi subjetividad -dado el contexto del texto- empezando por decir que Mala Fama me gusta porque las imágenes son lindas, porque al fondo se ven palmeras que se mecen con el viento.  Porque la  edición de este video genera una atmósfera donde todo avanza hacia atrás, como si el ritmo de aquel viento acompañara o guiara las acciones –no performances- de José. Porque me gusta no poder definir qué es esa imagen misteriosa que aparece como la mecha de una vela, y desaparece como el marco de una ventana,  pero que es cualquier cosa menos eso. 
Mala Fama, es sin duda un trabajo donde se mezcla el no saber lo que se ve, con el no saber lo que se siente y el querer saber lo que es.  Como los recuerdos de esas cosas que no sabemos si las vivimos, o si fueron un sueño que tuvimos un día, o si simplemente son la sensación de la idea haber vivido eso; no, no como un deja vu, sino como el recuerdo de uno mismo en otro tiempo, que incluso puede ser en el futuro. 
Yapa: Retroceder, volver, mirar adentro, la infancia, dejar atrás. Volver a volver
Narda one

La Paz, 12 de mayo de 2009
 

Audio Nota: 

COMENTARIOS
Fecha: 15/03/2010 Hora 13:23:18

El video es genial, como todas tus obras. Felicidades!!!!

Autor del comentario: Cristina Aramayo